
El Gobierno financia con más de 600 millones de euros al año del bolsillo de todos los ciudadanos las corridas de toros. Estos crueles espectáculos y el resto de festejos taurinos implican maltrato animal, pues son privados de libertad, obligados a realizar comportamientos antinaturales, sometidos a situaciones estresantes, y a temperaturas extremas lo que les conduce directamente a la muerte. Un ejemplo son las tientas, las pruebas que se le hacen a los toros antes de la corrida para medir su respuesta al dolor y determinar sus cualidades. En estas prácticas tan crueles se emplea una puya reiteradamente hasta que el toro aguante.
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